Una enseñanza cada día

En esta oportunidad quisiera darte a conocer un poco una “filosofía de vida”, una forma de ver las cosas que he aprendido y practico todos los días.  Es realmente fácil y sinceramente, espero te pueda ayudar de alguna forma en tu cotidianidad.  Se trata simplemente de buscar “Una enseñanza cada día”. Te confieso que en ocasiones no resulta tan sencillo, pues nos vemos abrumados o inmiscuidos dentro de situaciones que consideramos negativas, y por más que le damos vueltas a la cabeza, no lo encontramos lo positivo. Pero siempre, y repito, “Siempre” hay algo positivo, algo que aprender de todas y cada una de las experiencias y vivencias que nos suceden a diario.

Te voy a poner un par de ejemplos que me han ocurrido a mí.

Primero, en una oportunidad, iba de camino a casa después de buscar a mi niña de la guardería, es decir, la llevaba cargada en el fular. Resulta que al bajarme del bus en la parada para ya caminar hasta casa, tropecé con una raíz “mal cortada” en el piso, y me caí. Pude meter las manos, y a mi niña no le paso nada, más que el susto, pero yo salí con una herida en una mano y un dolor en la otra, que hoy en día (después de un par de meses, aún no se me quita del todo). Tal vez, me caí por que no vi el obstáculo debido a mi discapacidad visual, o tal vez simplemente no tuve el cuidado suficiente, pero no importa la razón, la cosa es que sucedió. Y ahora tú dirás, ¿Y qué es lo bueno? ¿Qué aprendiste?  Resulta que luego de concientizar y pensarlo en frio, entendí y aprendí que tengo que ser mucho más cuidadoso sobre todo cuando llevo a mi hija y al bajar del bus y particularmente en ese lugar, y te puedo asegurar, que más nunca volveré a tropezar en ese sitio. Quizás suene como una “tontería”, pero sumando experiencias y aprendizajes pequeños, es como nos convertiremos en sabios.

Otro ejemplo, fue hace poco. Sucede que el día del cumpleaños de mi padre, tenía que llevar una torta que había hecho mi esposa, además de nuevamente buscar a mi hija. Lo que me haría imposible ir en bus, y me vi obligado a pagar un taxi. Y no tengo problema con eso, a menos de que tal como ese día, me quedara dinero justo y solo para ello.  Es decir, al tener que hacer el viaje en taxi me iba a quedar en $0. Al principio me molestó no haber planeado mejor, o incluso que mi esposa hiciera la torta y me tocara a mi llevarla.  Pero al final hice mi viaje, busqué a mi niña, fui a casa de mi papá para cantarle cumpleaños. Tuve la muy hermosa oportunidad de darle un fuerte abrazo a mi padre, felicitarlo, y decirle que lo amaba; y fue entonces que me di cuenta que lo que había gastado en el viaje era totalmente insignificante comparado con el momento, con poder abrazar a papá y celebrar con él un año más de su vida. Es obvio que la enseñanza de esta experiencia fue valorar realmente los momentos y lo que tengo mucho más allá de lo que me cueste llegar a ellos.

Y así muchos más…

De absolutamente todo lo que nos pasa tenemos algo que aprender. Mi recomendación es pensar, internalizar las situaciones o lo que nos sucede con la cabeza fría. Con toda seguridad vamos a encontrar que cualquier situación será para nosotros un maestro que siempre podemos tener por lo menos una enseñanza cada día.

¿Te gustaría conversar un poco de como he hecho yo para lograr pensar de esta forma y siempre ver “El vaso medio lleno”? Contácteme haciendo clic aquí.

Me encantaría escucharte, o mejor dicho, leerte… Y tú, ¿Que aprendiste hoy?

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